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Espíritu Santo
Leccion 7

LA INHABITACION DEL ESPÍRITU SANTO

DIVINIZACION DEL ALMA POR LA GRACIA: La divinización de nuestro ser se realiza por la gracia, que es una realidad intima que llevamos en nuestro ser, algo que nos eleva, que nos transforma, que nos diviniza.

La gracia es superior a la creación, la infusión de la gracia supera hasta los grandes prodigios que se realizan en la tierra, por la gracia somos levantados por encima de todas las criaturas, y nos colocamos en el plano de Dios, pertenecemos a su naturaleza y entramos a formar parte de su familia.

La naturaleza intima de la gracia es la participación de la naturaleza divina, es decir, llevamos en el alma algo divino, lo divino nos envuelve, hay un germen, un principio divino en nosotros que produce una actividad superior y divina, para que podamos llegar a la cumbre donde el hombre se diviniza, contemplando la esencia de Dios.

Por la gracia, nuestra inteligencia puede tener el mismo objeto de la inteligencia de Dios, que es Dios mismo; pero Dios tal como es, Dios en el esplendor de su hermosura, Dios en la plenitud de su grandeza y nuestra voluntad puede amar a Dios como Él se ama, a Dios tal como Él es.

Por la gracia somos dioses por participación, porque podemos tener actividades semejantes a las actividades divinas, porque pueden nuestras facultades, engrandecidas por la gracia y por los dones divinos, contemplar a Dios como es en Sí, amarle con un amor divino y hundirnos en el piélago inmenso de la divina felicidad.

La gracia nos hace ser hijos de Dios por adopción, miembros del Cuerpo místico de Jesucristo y estar con El íntimamente unidos, la gracia hace que el Espíritu Santo se nos dé y que constituya nuestro espíritu y que seamos movidos y dirigidos por El.

Por la gracia también tenemos relaciones inefables con el Espíritu Santo, Él es nuestro, lo poseemos, es nuestra propiedad, y nosotros le pertenecemos. El rige y dirige nuestra vida espiritual, es el alma de nuestra alma, el director de nuestra vida espiritual.

LA MOCION DEL ESPIRITU SANTO POR LOS DONES
 
La actividad del Espíritu Santo en nuestras almas es "moción", nos santifica moviendo todas las actividades de nuestro ser con la dulzura del amor y con la eficacia de la omnipotencia. Es una actividad que solo Él puede realizar porque posee el secreto divino de tocar las fuentes de la actividad humana sin que los actos dejen de ser vitales y sin que dejen de ser libres[1]. "Esta especialísima moción viene como rio impetuoso que precipita el Espíritu del Señor, toma entonces el Espíritu Santo en lo íntimo de nuestras almas el lugar que le corresponde a lo que hay en nosotros de más íntimo, de más alto, de más activo, se constituye en director inmediato del alma y esta, en la plenitud de su fuerza y de su libertad, no obra sino movida por el Espíritu"[2].

Es una moción de amor, se funda en el amor, la hace el amor y conduce al amor "para que el espíritu Santo mueva a un alma necesita estar íntimamente unido a ella por la caridad". Las facultades humanas no pueden recibir la moción sin los dones que el mismo Espíritu pone en las fuentes de nuestra actividad. La dirección que tomas esta moción es un círculo amoroso e infinito: viene del Padre y del Hijo y hacia esas divina personas tiende su vuelo majestuoso, arrastrando en la dulce impetuosidad de su soplo a las almas dóciles a sus inspiraciones[3]. Esta moción hace que el alma no permanezca ociosa, sino que sea movida por el Espíritu Santo.
 


[1] Ibídem, p. 51.
[2] ibídem,. p.  52.
[3] Cfr. 55
 
 
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