Misa Dominical - blog 1 - musica sagrada

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!4 Domingo ordinario b

Publicado por en Misa Dominical · 5/7/2015 08:33:00



Fiesta de Santo Tomás, Apóstol.

Publicado por en Misa Dominical · 3/7/2015 17:45:00



13 domingo ordinario B

Publicado por en Misa Dominical · 27/6/2015 12:26:00



5 domingo ce cuaresma

Publicado por en Misa Dominical · 21/3/2015 23:17:00





5 domingo de cuaresma

Publicado por en Misa Dominical · 19/3/2015 09:36:00



I Domingo de cuaresma

Publicado por en Misa Dominical · 21/2/2015 23:15:00
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Primer Domingo de Cuaresma Ciclo B
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Del Evangelio de san Marcos:
   
1,12-15
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En aquel tiempo, el Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al\ndesierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivió allí\nentre animales salvajes, y los ángeles le servían.
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Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a\nGalilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: "Se ha cumplido el\ntiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Conviértanse y crean en el\nEvangelio".
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Palabra de Dios.
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Empiezan las sorpresas del Espíritu, que posándose sobre\nCristo, en vez de protegerlo, lo lanza al desierto.
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«Le impulsa al desierto...» (v. 12): literalmente lo empuja\nfuera. El verbo usado por Marcos no indica una dulce presión, sino un empujón\ndecidido, casi una acción violenta.
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Podemos añadir: Adán «expulsado» del Edén (Gen 3, 24). En\neste último caso el símbolo resulta bastante transparente: Jesús, nuevo Adán,\nafronta el mundo de la lejanía de Dios atravesado por las potencias del mal,\npara dirigir el retorno de la humanidad hacia la patria perdida.
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Aquí el desierto no es ya el lugar ideal de los encuentros\ncon Dios, sino el lugar de la prueba, de la lucha con Satanás, con el opositor,\nel que obstaculiza el proyecto de Dios.
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«...Pues no tenemos un sumo sacerdote que no pueda\ncompade¬cerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros,\nexcepto en el pecado» (Heb 4, 15). Pues «...habiendo sido probado en el\nsufrimiento, puede ayudar a los que se ven probados» (Heb 2, 18).
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Mc, a diferencia de Mt y Lc, no precisa el contenido y la\nforma de las tentaciones. Ni hace mención del ayuno. En compensación añade el\ndetalle de los «animales salvajes» (chacales, zorros, lobos, gacelas, y,\nquizás, panteras.
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La tentación parece que duró «cuarenta días», pero no la\nsitúa al término de los cuarenta días, como en los otros sinópticos.
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Cuarenta es una especie de número sagrado en la Biblia.\nIndica simbólicamente, el tiempo de la opresión, de la prueba, de la\npurifica¬ción, del duro camino hacia la salvación. Recordemos los cuarenta días\ndel diluvio, los cuarenta años de la peregrinación de Israel por el desierto,\nlos cuarenta días de espera de Moisés en el Sinaí (Ex 34, 28), los cuarenta\ndías concedidos a los habitantes de Nínive para su conversión (Jon 3, 4), los\ncuarenta días del camino de Elías por el desierto (1 Re 19, 8). Y cuarenta años\nduró la dominación de los filisteos sobre Israel (Jue 13, 1).
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El verbo «tentar» (v. 13) se usa casi siempre en el sentido\nde poner a prueba con una intención hostil.
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En cuanto a Mc, sostengo que el dejar la tentación en la\nindetermi¬nación es intencional. En realidad, a lo largo de todo el evangelio\nCristo sufre la tentación. Durante todo el desarrollo de su misión, Cristo\ntiene que afrontar a quien intenta disuadirlo, «separarlo» del camino\nemprendido: el del servicio, de la debilidad, de la obscuridad, de la derrota,\ndel sufrimiento. Siempre habrá alguien que le «sugeri¬rá» otro camino, le\ninvitará a dejarse servir, a comportarse como amo y no como siervo, le\npropondrá ser Mesías «de otra manera», le solicitará para que sea Dios\nacomodándose a los deseos de los hombres.
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Y es significativo que Mc, a diferencia de Mt (4-10) ponga\nel «¡apártate, Satanás!» no en este momento, en el desierto, sino mucho más\ntarde (8, 33). Y el mandato irá dirigido a un apóstol, es más, al primero de\nlos apóstoles.
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Pero no hay duda alguna de que Jesús sale victorioso, en el\ndesierto, allí donde el pueblo elegido ha flaqueado.
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Durante toda su vida, Cristo resistirá a las instigaciones\ndel adversario, de «aquel que divide», permaneciendo obediente al Padre, y a su\nvoluntad. «No sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú» (Mc 14, 36).
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La fidelidad a la misión recibida es posible gracias a la\nunión con Dios y a la fuerza del Espíritu.
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Que Cristo haya superado la prueba del desierto Mc más que\nafirmarlo explícitamente lo sugiere con las dos imágenes de los «animales\nsalvajes» y de los ángeles que le servían (v. 13).
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Algunos ven en las fieras la victoria de Cristo sobre las\npotencias del mal, o bien una referencia a Adán que, rodeado de animales, les\nhabía dado un nombre, signo de dominio (Gen 2, 20). La armonía restable¬cida\ncon los animales sería signo de la comunión restablecida entre el hombre y\nDios. Y, en suma, la reconciliación entre las creaturas y el creador.
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De\ntodos modos «la victoria está ciertamente indicada en el hecho de que los\nángeles le servían. Las potencias celestiales están a disposi¬ción de quien ha\nhecho huir al diablo».
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Otra\ninterpretación.
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Jesús\npermanece en el desierto 40 días, símbolo de los 40 años que Israel vagó por el\ndesierto. Israel siempre paga la tentación de Satán, pero Jesús vence esta\ntentación. Sin embargo, Marcos no nos dice con qué es tentado Jesús. Utiliza en\nlugar de esto dos imágenes para la estancia de Jesús en el desierto: vive con\nlos animales salvajes y los ángeles le sirven. Esto muestra la tensión en la\nque se encuentra Jesús y en la que vivimos todos nosotros: la tensión entre los\nanimales salvajes y los ángeles, entre los instintos y el Espíritu, entre las\nagresiones y el amor, entre lo destructivo y salvaje y lo protector y tierno de\nlos ángeles. Nosotros somos atraídos a lo largo de nuestra vida hacia un lado y\nhacia otro entre estos dos polos. Jesús es un hombre pleno, pero también ha\nestado inmerso en el campo divino. Y esto también es válido de forma parecida\npara nosotros. Jesús vive con los animales salvajes. No vive en enemistad con\nellos, sino en una paz paradisíaca. Esta es una imagen de que él ha integrado\nen sí mismo todo lo salvaje y lo agresivo. Así, esto ya no le daña. Aquí se\nconvierte en realidad la visión de la paz paradisíaca tal como Isaías la\ndescribe en el capítulo 2. Entonces ya no subsiste la enemistad entre el cielo\ny la tierra, entre el Espí-ritu y el instinto, entre la sexualidad y la\nespiritualidad. En estos dos versículos cortos, Marcos expresa la profunda\nexperiencia que Jesús ha tenido en el desierto. Ha madura¬do hacia un hombre\níntegro. Su relación con Dios ha tras¬cendido todos los campos de su cuerpo y\nde su alma, de su consciente y de su inconsciente. El se ha impregnado del\nEspíritu de Dios como un hombre completo. Así puede difundir el mensaje de Dios\nsin falsearlo, sin empañarlo con ocultas intenciones humanas.



Quinto Domingo Ordinario

Publicado por en Misa Dominical · 7/2/2015 22:26:00



Marcos: 1,29-39
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: "Todos té andan buscando". El les dijo: "Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido". Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.
Palabra del Señor.
 

Todos tenemos la experiencia del desfallecimiento y las limitaciones que comporta la enfermedad, aunque sea una simple gripe. La enfermedad deja al enfermo postrado y con la experiencia de inutilidad, dolorido, sin fuerzas; parece como si no fuera el mismo. Ahora bien, conocemos los estragos de la enfermedad porque antes hemos tenido la experiencia de la salud, de sentirnos bien, con fuerzas, con ganas de todo. Nuestro problema está en que, como en el orden psicológico no nos hemos sentido nunca plenamente bien, no hemos experimentado lo que es la plena salud; por eso no podemos darnos cuenta de la postración a que nos someten las enfermedades del espíritu. Sólo quienes se han convertido, quienes han cambiado radicalmente de vida lo perciben. Un famoso músico francés describía lo que había supuesto para él la con-versión: "Antes de mi conversión, no sentía emoción alguna por nada ni por nadie, a no ser por la música; estaba convertido en una máquina de sensaciones egoístas a más no poder, que buscaba el placer sin ocuparme de los demás; no tenía vida en mí. Mientras que ahora tengo la experiencia de haber comenzado a vivir. He encontrado la paz y el gusto por la vida. Antes no era más que un muerto viviente".
La suegra de Pedro estaba en cama; apenas podía valerse por sí misma. Lo mismo ocurre con las patologías del espíritu. Limitan las fuerzas de la persona para valerse apenas por sí misma y, en consecuencia, para servir a los demás. La suegra de Pedro no podía servir al grupo apostólico, porque estaba en cama con fiebre. Nuestro egoísmo, nuestro orgullo, nuestra comodidad, nuestro afán de protagonismo, nuestro genio iracundo... nos limitan para valemos por nosotros mismos y para servir a los demás. Las enfermedades crónicas del espíritu no sólo nos impiden servir, sino que nos convierten en obstáculos para los demás; incluso, en enfermos contagiosos. El autoritarismo, la comodidad, la terquedad, la envidia, los celos, el individualismo... impiden la armonía, repercuten negativamente en los que nos rodean.
Y estas patologías son las que impiden o, al menos, limitan la felicidad. Se puede ser feliz estando físicamente enfermo. ¡Cuántos enfermos son felices aun en medio de su enfermedad! Se ha introducido la causa de beatificación de un parapléjico (Lolo). Pero no se puede ser feliz sin salud espiritual. El pecado lleva en sí mismo la penitencia, su cruz. Pensemos en cualquier forma de enfermedad espiritual, de pecado, en definitiva; pensemos en los sufrimientos que provoca la avaricia en el reparto de las herencias, el consumismo que hace que el consumista esté siempre sediento o hambriento de cosas, los celos, el orgullo y el odio de personas que no quieren reconciliarse y viven en el infierno del rencor; pensemos en los conflictos que desencadenan la ambición de muchos que quieren mandar todos al mismo tiempo.



IV Domingo Ordinario

Publicado por en Misa Dominical · 29/1/2015 21:12:00



No enseñaba como los escribas, sino como quien tiene autoridad.

Del Evangelio según san Marcos:\t1, 21-28

En aquel tiempo, llegó Jesús a Cafarnaúm y el sábado siguiente fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asom-brados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: "¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Na-zaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios". Jesús le ordenó: "¡Cállate y sal de él!". El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: "¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen". Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.
Palabra del Señor.



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El primer\nmilagro

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En todo el\nevangelio de Mc, la expulsión de los demonios ocupa un lugar muy importante.

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En una\nmentalidad primitiva muchas enfermedades, especialmente las mentales, se\natribuían al influjo, o a la «posesión» de espíritus malos (llamados también\n«demonios»). Con la obsesión demoníaca, con frecuencia, tienen conexión también\nlas disminuciones físicas, la mudez, la sordera, la ceguera, la parálisis, la\nepilepsia.

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En estos\nfenómenos casi nunca se plantea la cuestión del pecado ni se pronuncia un\njuicio moral sobre los individuos. Son víctimas de fuerzas malignas, eso es\ntodo.

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Se\nencuentra frente a un individuo que no es quien es, está desintegrado, ocupado\nabusivamente por otro. Su condición es nuestra situación común de hombres\ncaídos, en poder de las fuerzas del mal e incapaces para entrar en comunión con\nDios. En aquel pobre hombre Jesús lee el signo de la presencia del adversario,\ndel que divide, o sea de aquel que impide el plan de Dios y destruye al hombre.

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La\nexpulsión, entonces, se convierte en la expulsión del ocupante abusivo, la\nliquidación de las fuerzas del mal, el saneamiento de un terreno contaminado.\nSe verifica la expropiación, con una acción de fuerza, para volver a consagrar\naquel territorio.

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«El\nespíritu inmundo» debe salir para que el hombre «ocupado», bloqueado, pueda a\nsu vez salir de su prisión y reencontrar la armonía y la unidad perdidas.
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El éxodo\ndel hombre hacia Dios, comienza con el éxodo forzoso de los demonios\n«usurpadores».

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Afirma\njustamente un exegeta: «...Daba la impresión de que por cualquier rendija de\nterreno aparecían demonios... Jesús es el gran vencedor de los demonios. A\ncualquier parte que llega, desdemoniza la tierra». La tierra, liberada de las\nfuerzas del mal, vuelve a ser habitable para el hombre, espacio de libertad y\nlugar de comunión.
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La\nsalvación comienza en el momento mismo en que aceptamos que él venga a\n«destruirnos».

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Nuestro\ndiagnóstico debería subrayar siempre el de Cristo: analizar, en su raíz, todas\nlas fuerzas que impiden al hombre ser hombre. Denunciarlas y exorcizarlas.
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Pero todo\nesto es posible sólo si se parte de la convicción de que los enemigos del\nhombre son los enemigos de Dios, que todo lo que atenta contra la dignidad del\nhombre constituye una blasfemia contra la gloria de Dios, todo lo que amenaza\nal hombre representa un ultraje a la santidad de Dios. En suma, que los\nderechos de Dios son pisoteados en su «imagen y semejanza». Que los intereses\nde Dios se juegan en el campo del hombre. Que se lucha a favor de Dios cuando\nuno se pone, concretamente, de parte de su criatura.





III Domingo Ordinario Evangelio

Publicado por en Misa Dominical · 24/1/2015 21:32:00

Marcos 1 14-20

14Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios:15«El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva.»16Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores.17Jesús les dijo: «Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres.»18Al instante, dejando las redes, le siguieron.19Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes;20y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.




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